Las Nieves de Neuquen
Expedición 4×4 “En Las Nieves Del Neuquén”
En nuestro país se pueden desarrollar muchos viajes de aventura en vehículos 4×4, llegando a sitios realmente recónditos.
Dentro de estos viajes están los más comunes a los que solemos llamar “travesías” y otros poco vistos a los que podríamos denominar “expediciones”.
En los primeros casi todo esta previsto, mientras que en los segundos la naturaleza es la que marca tiempos, caminos, imprevistos y todo lo que hace a una verdadera expedición, o sea, que sabemos a donde queremos ir pero no cuando ni como llegaremos, solo como debemos ir preparados.
Todos los años proponemos a quienes tienen un verdadero espíritu de aventura distintos viajes del tipo expedición, ya sea en El Impenetrable, en la Puna, en el Amazonas o como es habitual para los meses de invierno, en las más inhóspitas nieves del Neuquén.
Tras haber recorrido la zona de Aluminé en el mes de Julio con sendas travesías, aprovechamos a ir recaudando información de los sitios que mayor desafío nos ofrecerían para emprender la expedición “Invernal Dura”.
La base del viaje como es habitual, es el Paso Tromen – Wayle, en el norte del Neuquén, donde un viejo camino totalmente abandonado para esta época del año suele acumular hasta 3 metros de nieve en alturas que oscilan los 2.300 msnm. Esto implica la posibilidad de hacer noche en carpas de alta montaña, como así también contar con todo el equipamiento requerido para afrontar dicha circunstancia.
Como complemento de este cruce, la propuesta sería avanzar a la zona de Caviahue, donde intentaríamos llegar a la laguna Hualcupen y como gran desafío final para este año nos propusimos cruzar por la RP23 desde Pino Hachado al Lago Aluminé.
Bueno, la propuesta ya estaba definida, ahora restaba conformar un grupo de aventureros que no solo hubiesen realizado travesías, sino que también poseyeran buenos conocimientos de técnicas de conducción, de rescate de vehículos, que se prestarán a trabajar en forma organizada y en equipo y que por sobre todas las cosas tuvieran espíritu de colaboración, voluntad y ganas de vivir una gran aventura.
Así comienza la historia
Nos reunimos en el parador del Cruce del Desierto el sábado a media tarde, lugar al que llegaron vehículos de Mendoza, Rosario y Buenos Aires. Tras presentarnos brevemente y explicar que viajaríamos en caravana por unos 150 km más hacia Rincón de los Sauces, partimos cruzando el río Colorado y tomamos un viejo atajo que nos lleva a la RP 6, zona petrolera por excelencia.
Recorriendo los últimos kilómetros por la RP 6 llegamos al destino del día donde nos esperaban con la cena (por decirlo de alguna manera) y con las cómodas habitaciones del Hotel Express Rincón listas para descansar.
El primer gran desafío
Comienza el domingo y si bien todos siguen teniendo un poco de sueño es hora de partir.
Deberíamos recorrer otros 150 km con rumbo ONO, más precisamente hacia Buta Ranquil, un pequeño pueblo en el que se encuentra de todo (combustible, alimentos, medicamentos, etc.). Desde allí tomaríamos el viejo camino que conducía a Chos Mala, que en invierno queda totalmente abandonado y cubierto por la nieve. Este camino o huella nos ha deparado en otras ocasiones todas las experiencias posibles, un año simplemente no pudimos pasar debiendo regresar a la RN 40 para ir a Chos Malal; otro año hicimos noche a los 2.200 msnm. En medio de una pequeña “Antartida” y con -18°C, simplemente fue espectacular. No todos los días podemos dormir al pie del volcán Tromen en una zona cubierta minimamente con 1 mt de nieve.
Para este año las condiciones indicaban altas probabilidades de poder cruzar en el mismo día, pero no sería sencillo aceptar ese desafío.
Nuestra huella va ascendiendo constantemente hasta llegar a los 2.300 msnm. Y los bardones de nieve comienzan a cortarnos el paso. Pasando 1, 2, 3 y más de estos, llegamos al gran cañadón que baja al Norte del Cerro Wayle y que como es de esperar, ha acumulado mucha nieve, quizás unos 2 metros en la zona más profunda. Así es como llego la hora de utilizar todos los elementos de rescate y todas las manos disponibles para usar las palas.
Aquí teníamos el vehículo de punta o guía bastante atascado, por lo que recurrimos a la pull-pal (una especie de ancla terrestre que en conjunto con el malacate resultan ser una herramienta infalible. Luego pudimos continuar con las planchas por una gran callejón que preparamos con las palas, pero ahora debían pasar otros 10 vehículos, cosa que logramos entre buenas técnicas de conducción y el trabajo en equipo.
Aún nos quedaban unos 8 km para llegar al camino que conduce al Refugio del Wayle y solo unas 2 horas de luz. Para concluir debimos superar el trayecto cubierto con unos 80 cm. de nieve, lo que concluyo a las 21 hs luego de un arduo trabajo rescatando vehículos y abriendo huella.
Para terminar este largo día, tras cenar en el Wayle y mientras otros se adelantaron a Chusma para efectuar algunas reparaciones en su vehículo, la expedición avanzo 250 km más pasando por El Cholar y El Huecu llegando finalmente al Refugio Puente del Agrio, donde nos esperaban Jimena y Maxi para darnos alojamiento y comida por las próximas 2 noches.
Un día “para disfrutar”
El día anterior para algunos se extendió hasta casi las 5 de la mañana entre charlas y anécdotas frente al hogar del refugio.
A media mañana del lunes ya todos estábamos en pie y decididos a llegar a la laguna Hualcupen.
Partimos lentamente hacia Caviahue por la RP 27 cubierta de nieve. A penas llegamos al desvío que conduce a Copahue, ocurrió un accidente fortuito, al girar una de las camionetas abruptamente y pegar contra el bardon de nieve, produciéndose el vuelco de la misma. Afortunadamente ningunos de sus 2 tripulantes resulto herido, así que rápidamente la dimos vuelta y llevamos hasta un taller donde le pudieran enderezar el marco del parabrisas. Luego le colocamos un nylon tipo “mica” para reemplazar el parabrisas roto, y a seguir viaje…
La pasada por Caviahue sirvió para reaprovisionar combustible y algunos otros víveres para dirigirnos ahora sí, a las Siete Cascadas y desde allí a la laguna.
La huella tenía aproximadamente unos 50 a 70 cm. de nieve, que sumada al desnivel dificultaba seriamente nuestro avance. Aprovechamos un momento para detenernos a almorzar en un pequeño bosque de araucarias y ya en horas de la tarde nos abocamos a nuestro principal objetivo del día. Tras subir otra lomada, la nieve comienza a ponerse muy “mañosa”, con lo que debimos recurrir una vez mas al uso de los malacates, planchas, lingas y palas. El tiempo pasaba y el clima, otro de nuestros constantes obstáculos, no mejoraba, es mas, cada minuto que pasaba se ponía peor, así que muy a nuestro pesar, llegadas las 18 hs decidimos emprender el regreso.
La laguna de Hualcupen sería para un próximo año.
Ubicados nuevamente en le refugio Puente del Agrio nos pusimos cómodos para cenar unas buenas lasañas caseras y planear los detalles del día siguiente, teniendo muy en cuenta el factor climático.
Etapa final, “Acá sí que hay mucha nieve”
Martes por la mañana. Desayunamos temprano y en plena nevada al estilo temporal, emprendemos el viaje hacia Pino Hachado por la RP 21 pasando por Loncopue, último punto de reaprovisionamiento (hay de todo).
A medida que nos acercábamos a Pino Hachado iba aumentando la intensidad del temporal y de la nieve presente en la RN 22. Pasamos junto al refugio “Los Pehuenes” de Hernán Cipriano quien estaba a un costado de la ruta despidiendo a unos viajeros en medio del viento blanco. Hernán hace varios años decidió dedicarse a los trineos con huskies y allí esta con su familia.
Nosotros avanzamos 2 km mas y llegamos al lugar donde nace la RP 23 que luego de subir unos cuantos metros, desciende junto al río Litrán hasta el lago Aluminé, pero para sorpresa de todos, lo que encontramos era un “mar de nieve” y alguien dijo “acá sí que hay mucha nieve”.
Desde el vamos, para poder ingresar a la huella trabajamos incisamente durante 5 a 6 hs pero el resultado era muy pobre. Tan solo habíamos abierto 1 km y ya nos poníamos en riesgo de no poder retroceder si la huella habilitada comenzaba a congelarse, así que una vez más debimos abandonar otro objetivo. Un tanto desilusionados emprendimos el descenso hacia Zapala y mientras lo hacíamos, por las VHF salio al aire la idea de viajar directo a Aluminé para poder terminar esta salida con un día en Villa Pehuenia. Todos estuvieron de acuerdo y corregimos el rumbo. A las 21 hs ya estábamos en Rahue, pero nuestro destino ya estaba marcado. Unos 6 km antes del pueblo de Aluminé nos encontramos con un piquete, sí un piquete organizado por los empleados de CORFONE (forestal del Neuquén).
La cuestión es que no nos dejaron pasar. Del otro lado nos esperaban en el Hotel Pehuenia con la cena servida. Realmente la bronca que nos dio esta circunstancia fue mucha, pero dejémoslo aquí porque la historia es larga.
¿Cómo terminamos? Regresando a Zapala, cenando algo y yéndonos a dormir.
El miércoles, simplemente nos despertamos y junto con el desayuno nos despedimos quedando pendientes para una próxima ocasión lo que no pudimos cumplir.
Fer Gravier
Posted: December 6th, 2007 under 4x4, Argentina, Patagonia.
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